Madre de Dios: “Buenos días, día” el programa radial local que reforzó su labor y compromiso durante la pandemia

“¡Buenos días, día!”, así empieza todas sus mañanas nuestra periodista  Basilia Meza desde el 2016 y ni la pandemia pudo detenerla. Desde Puerto Maldonado, junto a los también periodistas Sandra Bellido y Juan Rojas, “Buenos días, día” da la bienvenida a todos sus oyentes a una nueva jornada de vida dando la mejor calidad informativa de su localidad y recogiendo las voces de sus oyentes. Ellos saben que la información de calidad es básica para la vida de sus oyentes.

En el 2020 la pandemia nos encerró en casa. La Covid-19 avanzaba sin descanso, ni piedad y todos nos cuidamos como mejor pudimos. Ante eso muchas comunidades optaron por cerrar sus puertas, prohibir el ingreso y la salida de sus mismos pobladores y de personas ajenas a ellos que podían traer consigo al virus en su cuerpo. No sólo cerraron sus comunidades, también los caminos que podían acercarte a ellas: trochas, carreteras, detuvieron en la medida de sus posibilidades el transporte fluvial, etc. De pronto el asilamiento era más que obligatorio, llegar a estas comunidades se convirtió en labor casi imposible. Ellos esperaban que así ni la Covid-19 se atreviese a llegar.

Y si, la Covid nos aisló, el mundo se hizo en casa y más que nunca cobraron importancia nuestros medios de comunicación y la información que pusieran a nuestro alcance. Nuestros amigos del programa radial “Buenos días, día”, de Radio América, sabían eso. Así que no dudaron ni un minuto en salir a las calles a recoger la voz de sus oyentes, quienes ahora estaban aislados, pero las calles en las que habitan sus oyentes no acaban en Puerto Maldonado, van mucho más allá y llegan a Huepetuhe, Fitzcarrald, Tahuamanu, Salvación, Inambari, Iñapari, Palotoa Teparo, Mazuco, Ituhuania, Shintuya y más localidades del Manu, de Tambopata, de todo Madre de Dios. Y pues a pie, por rio, por trocha, con viajes de 2 a 3 días en tres días entre comunidad y comunidad, nuestros amigos de “Buenos días, día” llegaron a estas comunidades para recoger información, para ser la voz de sus oyentes. Cabe resaltar que no hablamos de periodistas con un apoyo logístico suntuoso, con una camioneta o lanchas a su disposición, hablamos de ciudadanos de a pie que siguiendo su corazón y vocación un día dedicaron su vida a la comunicación, en este caso, a la radio.

Así, ellos fueron testigos de cómo en el Centro poblado minero “Nueva”, los pobladores se organizaron e implementaron su centro de salud con equipos nuevos que los ayuden a combatir la Covid-19; de como en las comunidades de Palotoa Teparo y Shintuya,  donde el internet no llega fácilmente, donde la televisión no es un medio masivo y la señal de radio no siempre es estable, las clases escolares virtuales no fueron posible así que se organizaron de manera que siguieran siendo presenciales pero con horarios diferidos; testigos de cómo los pobladores de Salvación, Inambari, Mazuco, Iñapari, Nuevo Manu, y demás localidades, comunidades y pueblos de Madre de Dios salían adelante con medicina tradicional, combinando conocimientos ancestrales con las herramientas occidentales que nuestra sistema de salud nacional podía poner a su alcance.

Nuestros amigos de “Buenos días, día” no se detuvieron y salieron a darle voz a los oyentes de zonas más alejadas. Como ellos, muchos periodistas locales y regionales a nivel nacional  fueron parte de la primera línea que no pudo detener sus labores y encerrarse en casa para proteger su salud; porque la información es, también, una necesidad y un derecho.