Entiende ciudadano votante: ¡la política no es para los “politiqueros”!

Disuelto el Congreso con una legalidad en debate y un alto grado de legitimidad, los candidatos ya van apareciéndose, casi nunca dieron una propuesta, o aparecen cada 4 0 5 años, pero orondos saldrán (algunos ya salen) a decir que son los “salvadores” para mejorar las condiciones en nuestra región y el país, que son los “políticos” que necesitamos para solucionar los problemas. Aparecen con sus mismos “discursos populacheros”, con sus mismas “manías” de antes.

Es terrible ver hoy en día, las encuestas y opiniones de la ciudadanía sobre el concepto que tienen de la política. La política peruana ha caído en la más profunda desconfianza y animadversión por parte de los ciudadanos, que vemos en la política un canal para asignar nuestro poder, a representantes que administrarán ese poder para dar solución a las problemáticas. Son estos representantes, “improvisados e informales”, los que acentúan la preocupante condición de la actual política peruana, los que han hecho de la política un medio para satisfacer necesidades personales o familiares. Estos “politiqueros”, nunca entendieron ni entenderán la política. El “politiquero” solo entiende que el poder asignado a su persona, es para mejorar su calidad de vida y de sus allegados.

Pero la política, la “política verdadera” no es mala, no es nauseabunda como lo creemos o como nos lo han hecho creer generacionalmente. La política es una ciencia social que nace “científicamente” allá por el siglo V a.c.; en los albores de las ciudades griegas. Justamente un griego como Aristóteles definió “naturalmente” al hombre como un animal políticoLas definiciones clásicas de la política están referidas al “ejercicio del poder”. El sociólogo Max Weber definía por ejemplo a la política como una vocación, donde las personas aspiran el poder ya sea entre el Estado o dentro de un Estado. Weber definía la política relacionada directamente con el accionar de un Estado.

La “verdadera política” es la gestión del poder, emanado de los ciudadanos, para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones. Como lo menciona Sinesio López, esa capacidad de dirección, diseño y gestión de la acción política dentro de determinados marcos institucionales y de determinadas condiciones estructurales para obtener algunos resultados deseados: desarrollo, democracia, estabilidad, eficacia y efectividad, gobernabilidad, integración sistémica, integración social. En suma: calidad de vida.

La política tiene su pilar principal en la democracia participativa y su herramienta principal en la gobernabilidad, a través de la legitimidad y representatividad institucional. Pero lamentablemente en el Perú, esta “política verdadera” esgrimida en este corto análisis, no son entendidas por la pléyade de “politiqueros” que nos representan y gobiernan, salvo honrosas excepciones de “verdaderos políticos” que da gusto escucharlos y valorar sus acciones, y que no necesariamente son candidatos o autoridades.

A decir, “politiqueros” encontramos entre los congresistas y ex congresistas, ministros y exministros, presidentes regionales y consejeros o alcaldes provinciales y distritales que nos gobiernan o quieren volver a gobernarnos. Muy poco hicieron o hacen por Amazonas, las cifras e indicadores regionales nos lo muestran.

Como mencioné en anteriores análisis políticos, la culpa de asignar el poder a estos “politiqueros”, recae en tres actoresPrimero, en nosotros los ciudadanos que NO SABEMOS elegir autoridades o representantes políticos, que entiendan la gestión del poder, como una manera de mejorar la calidad de vida de sus votantes. Tenemos mucho de culpa y es necesario que también nosotros entendamos y conozcamos lo que es la “política verdadera”. La política no es regalar nuestro voto a “politiqueros” por un polo, una bolsa de azúcar, un tarro de leche, una cerveza o una fiesta popular rimbombante.

En Segundo lugar, la culpa recae en este sistema electoral que ha conllevado a elegir representantes que a veces no representan adecuadamente a su población; es necesario realizar ajustes en los temas de “distritos electorales y “voto preferencial”. Además, el JNE debería fortalecer sus filtros para que nos representen verdaderos políticos, en base a una meritocracia; y no “politiqueros” que cuenten con antecedentes penales, judiciales y policiales o estén adeudando al Estado.

En Tercer lugar, están los partidos y movimientos políticos, que deberían ser los llamados a ejercer la política y ofrecer a los diversos representantes y autoridades que los ciudadanos elegirán. La debilidad institucional de nuestros partidos y movimientos, ahonda la crisis de gobernabilidad y representatividad, estos entes deberían buscar y fortalecer la formación de las preferencias de los ciudadanos haciéndolas dinámicas, permitiendo de esa manera quelos diversos grupos sociales expresen sus intereses y canalicen sus demandas por medio de los partidos y eligiendo verdaderos políticos y no “politiqueros” tal como es nuestro actual escenario “pseudopolítico”.

En la actual coyuntura, donde ya van apareciendo candidatos y personajes políticos que casi nunca plantearon una propuesta coherente, entendamos que la política no es la práctica que hacen los “politiqueros”, no es para el beneficio personal o de los allegados; no es aparecer y ofrecer sin tener una plataforma política de propuestas como ya lo vienen haciendo.

La “verdadera política” es buscar el bien común, es el poder representado y legitimado que te confiere la población para hacer de tu distrito, de tu provincia, de tu región y país, un espacio de convivencia y calidad de vida. La política es el poder para construir espacios, donde el desarrollo y la gestión sostenible sea la bandera de los representantes elegidos; sea la bandera de los “verdaderos políticos”.

Ciudadano amazonense y peruano, en estas elecciones que se avecinan, RECAPACITA, y que los politiqueros, los que te ofrecen cada 4 o 5 años, ser tus salvadores; los que solo se aparecen en campaña, esta vez espero que éstos, ¡NO TE PINTEN PAJARITOS! Estás advertido, luego no te quejes.

Por: Elmer Torrejón Pizarro