A Lucía la mató la indiferencia

Una mujer que vivió y murió en carne viva la indiferencia de las autoridades, ella denunció 30 veces a su pareja, debido a los constantes maltratos que recibía.

Hoy está muerta, las pericias indican degollamiento, murió desangrándose, pagando con cada gota de su vida el haber cruzado su destino con un perverso, pagando por una culpa que nunca fue suya, pagando por lo podrido de una parte de nuestra sociedad.

Su madre, hermanos, sus 3 hijos lloran la pérdida de esa mujer y el desdichado se interna en un hospital con supuesto estado de locura. Su mal no es locura, su alma está podrida.

La hermana Yovanna, llora, aunque incrédula y con el espíritu dolido se atreve a pedir justicia “para los pobres no hay justicia… Pero pido a la Ministra de la mujer justicia por la muerte de mi hermana” dice entre sollozos.

Mientras su madre va tocando todas las puertas de sus vecinos, de los cercanos y los lejanos para reunir el dinero que le permitirá traer a su hija hasta su natal Yauli en Huancavelica.

A Lucía la mataron en Lima, lugar a donde llegó con la esperanza de una vida mejor para ella y los suyos, pero el infortunio la alcanzó y hoy como ayer duele tanta maldad de los unos contra los otros.