En el Día del Campesino: El hombre y la mujer que labran la tierra

Esta fecha para un país como el Perú, con una marcada ancestral vocación agrícola, obliga a una profunda reflexión por la trascendencia histórica y cultural de la Madre Tierra.

Cifras oficiales indican que una cuarta parte de la PEA es ocupada por la agricultura, son 3, 800,000 peruanos, siendo su principal fuente de trabajo y sustento. Sin embargo, al abordar el desempeño de este importante sector se observa  que se desenvuelve  en un ecosistema rural andino donde persisten rezagos de un injusto ordenamiento económico y social que los mantiene  en la pobreza y cuyo impacto económico y social gravita en el desarrollo del país.

Por ello, entre muchas otras tareas, corresponde al Estado (Ministerio de Agricultura) asumir seria y perentoriamente  la solución de las visibles brechas entre una boyante, prospera y rentable agricultura costeña y agroexportadora, frente a una agricultura minifundista postergada y distante de la tecnología, del  financiamiento, de la provisión de insumos y con rentabilidad marginal, localizada en el ámbito rural andino; quienes finalmente son los que proveen los alimentos en nuestras mesas.

Esta fecha también es propicia para llamar la atención de quienes hoy tienen la responsabilidad  de gobierno, para invocar el cabal entendimiento de nuestro marco constitucional, cuando sobre  el Rol Promotor del Estado precisa que debe alentar la producción nacional elevando la capacidad productiva  de la población, dotándola de mecanismos que mejoren la productividad  del agro nacional. Este concepto resulta de vital importancia cuando se pretende distraer la atención de las prioridades del campesino con el cambio de denominación del ministerio.

El impacto del cambio climático en el agro nacional, es otra prioridad impostergable, que  merece un abordaje mucho más que académico y burocrático. Pues la gestión de los recursos naturales, como el agua, el suelo, los bosques naturales, las laderas de las cuencas altas, se mantienen en un limbo con real ausencia de responsables, que afecta directa y gravemente a nuestros campesinos, pero sobre todo a la sostenibilidad del país como Nación.

En este sentido, nuestra solidaridad para con los campesinos cuyas manos callosas en demostración de laboriosidad hacen cotidianamente de su esfuerzo y sacrifico una forma de vida y cuyos sueños y aspiraciones obligan la mayor atención del Estado y de cada uno de los peruanos.

¡¡¡VIVA EL DIA DEL CAMPESINO !!!

¡¡¡VIVA EL PERU !!!

Por Ing. Pedro Humberto Jinés Arroyo