Chachapoyas no es Huamanga, Huamanga no es Chachapoyas.

Cada vez que en Chachapoyas llueve, o en nuestros pueblos de Amazonas llueve, “explotan” los sistemas de alcantarillado o los sistemas de drenaje pluvial. Mientras que, en Huamanga, Ayacucho; sus sistemas de drenaje moderno para lluvias, evita inundaciones de calles, drenando eficientemente las aguas y después de minutos que pasa una lluvia, estas calles se encuentran “como si nada hubiese pasado”; en Chachapoyas una lluvia hace explotar canaletas, buzones, sistemas de drenajes, etc; y eso que Chachapoyas no es está ubicada en asentamiento plano, por ende, mucho más fácil poder evacuar las aguas de lluvia. La diferencia entre Huamanga y Chachapoyas se llaman: ADECUADA GESTIÓN POLÍTICA Y NO CORRUPCIÓN DE SUS AUTORIDADES.

En el año 2009 en la ciudad de Huamanga, un huaico lamentablemente sepultó a nueve personas; esa experiencia no tan grata para los ayacuchanos, hizo que sus autoridades provinciales y con el apoyo del Ministerio de Vivienda, se inclinen a invertir en su ciudad, construyendo un moderno sistema de drenaje pluvial, el mismo que ha evitado inundaciones en la ciudad en temporada de lluvias.

Este sistema implicaba una construcción muy independiente a los desagües. Es decir, el agua de las lluvias que caían en las calles de Huamanga no discurriría hacia los desagües de la ciudad, tal como ocurre erróneamente en nuestras ciudades y pueblos de Amazonas; sino constituía construir un sistema independiente, solo para el drenaje de aguas de lluvia. En ese sentido, las autoridades de Huamanga se propusieron construir por debajo de sus calles un canal de un diámetro de 2.5 metros de ancho por 2 de profundidad, tapados con una especie de rejillas de concreto en la parte superior. Este sistema se ha venido masificando en las calles de Huamanga y ha sido una experiencia exitosa en esta parte del Perú, mejorando la calidad de vida de sus ciudadanos.

En Chachapoyas y en nuestros pueblos de Amazonas viene sucediendo todo lo contrario. No hay visión, no hay prospección, no hay organización, no hay un ideal, no hay gestión, NO HAY AMOR A LA CIUDAD O PUEBLO. Se construye a la “chabacana”, a la “chacota”, a “lo que salga”. Se construye canaletas o drenajes con rejas de fierro por encima, por donde se cuelan piedras, barro, basura; canaletas que en la mayoría de los casos van a discurrir finalmente en los desagües de la ciudad. CRASO ERROR. Quizás por aminorar los costos y ensanchar los bolsillos de la corrupción, se hacen este tipo de obras “mal hechas”. Mientras nuestros ciudadanos de Chachapoyas o de los pueblos amazonenses, sufren las consecuencias de no poder cruzar las calles, de ver que sus casas se inundan, de mojarse “shutitos”, cuando un carro a toda velocidad salpica el agua sobre nuestras vestimentas. En fin, acumulando más nuestros indicadores de mala calidad de vida de los ciudadanos amazonenses.

Aprendamos de Huamanga, aprendamos de sus autoridades, aprendamos de esta experiencia exitosa. Aprendamos a hacer bien las cosas. Nuestra ciudad, capital de departamento, NECESITA SER RESPETADA Y AMADA, tanto por sus autoridades y ciudadanos. Lo que viene ocurriendo en las calles de Chachapoyas, es la careta en la que se encuentra nuestro departamento; olvidada, excluida, con los peores indicadores socio económicos y competitivos a nivel nacional.

En síntesis, Amazonas con todo el potencial que posee, sigue siendo ese mendigo sentado en un banco de oro, reflejada en las calles de Chachapoyas que “explotan” por las lluvias, y en una plaza mayor encapsulada entre plásticos y aniegos, encerrando entre esos plásticos las esperanzas de una población que quiere sentirse orgulloso de su ciudad capital. Autoridades y ciudadanos; AMEMOS A NUESTROS PUEBLOS Y CIUDADES AMAZONENSES.

Por: Elmer Antonio Torrejón Pizarro