En Madre de Dios, muere mujer que vivía en condiciones inhumanas

Una de las peores agonías por las que puede pasar un ser humanos, la vivió Patricia Dávila Huamán (44), que murió abandonada por su familia, por el Estado y sus instituciones, que solo sirven para pagar a funcionarios que no saben cumplir con sus obligaciones elementales; como notificar a un centro de salud para que sus empleados puedan hospitalizarla, pues la artrosis avanzada que la aquejaba le impedía caminar y la mantenía sentada en una silla de plástico, que empezó a hacer mella en sus glúteos generando llagas que luego terminarían infectadas; como evitar que retorne al domicilio donde era confinada a vivir sola, a sufrir maltratos físicos y psicológicos, a escuchar que su propio padre pedía su muerte.

El 27 de diciembre, Patricia tuvo un día diferente, fue rescatada por representantes del Ministerio de la Mujer, quienes recibieron la denuncia por parte de una de sus vecinas, y luego fue llevada a Medicina Legal de la Fiscalía.

Ese mismo día, como si se tratara de una mala broma, a vísperas del día de los inocentes, el fiscal de la 1ra Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Tambopata, Víctor Pocho López, no atendió el pedido del abogado del Ministerio de la Mujer, quien solicitó que Patricia no retornara a su domicilio. Sin embargo, el fiscal no escuchó el pedido y Patricia volvió a ese mismo cuarto que parecía sacado de uno de los relatos de los campos de concentración nazi.

No obstante, ese mismo día se inició un proceso legal contra el padre de Patricia, Willian Dávila Vargas (62). Recién, el 4 de febrero, el juez del Juzgado de Familia de Tambopata, Juan Huamán Afán, emitió una serie de medidas a favor de Patricia, entre ellas se encontraba su traslado a un centro de salud ese mismo día, luego de que personal médico evaluara su situación.

Además, una asistente del Poder Judicial debía realizar visitas inopinadas a la vivienda de Patricia, personal de la Comisaría de Tambopata monitorearía el caso, el padre de Patricia debía pasarle una mensualidad de 300 soles y dejar de agredirla.

Sin embargo, ninguna de las partes involucradas, incluyendo al agresor, fue notificada. Increíblemente, la secretaria del Juzgado de Familia de Tambopata no informó a nadie sobre las órdenes del juez.

Representantes del Ministerio de la Mujer intentaron ver a Patricia el 15 de febrero, pero no tuvieron suerte. Tampoco hubo otra visita, ya que todo hace indicar que es necesario el aumento de personal en esta cartera para hacer un seguimiento oportuno a este tipo de casos.

El último fin de semana, una de sus vecinos alcanzó a hablar con Patricia y grabó su padecimiento. Patricia pedía ayuda. No comía, no podía ir a los servicios higiénicos, sus días y sus noches eran al lado de esa silla de plástico y la vieja maleta que la cobijó en sus últimos momentos de vida.

Una historia terrible que terminó con la muerte de Patricia. Willian Dávila se cogió al beneficio de terminación anticipada, por lo que no irá a prisión, tendrá una pena suspendida. Como para no desentonar el actuar de estas instituciones con Patricia, la fiscal Teresa Corimanya Calsin, de la Segunda fiscalía penal Corporativa de Tambopata, decidió no apelar la sentencia.