Contraloría alerta que la laguna de Huacachina, Ica, enfrenta latentes riesgos para su conservación.

La circulación de vehículos tubulares por las dunas del Área de Conservación Regional de la Laguna de Huacachina, pone en riesgo la seguridad de los visitantes, así como el paisaje y su conservación. Estos hechos fueron advertidos por la Contraloría de la República, al Gobernador Regional Fernando Cilloniz, según consta en Informe de Visita Preventiva N° 20-2018-OCI/5340VP,  ingresado al Gobierno Regional de Ica, el pasado 16 de octubre.

En el dicho informe la Contraloría, recomienda “valorar los riesgos comentados y disponer acciones preventivas pertinentes, las cuales deben ser comunicadas en plazo de no mayor a 20 días hábiles a la OCI, del GORE-Ica, a través de un Plan de Acción”. Se han cumplido los plazos establecidos (más de 20 días y al cierre de la presente nota). Al parecer, funcionarios y personal de confianza del gobernador regional, habrían hecho caso omiso  a dichas recomendaciones.

Mientras tanto, los visitantes se mantienen expuestos a una serie de riesgos por la “carencia de medidas de seguridad que adviertan el acceso al perímetro de un reservorio de concreto ubicado en la parte alta de la laguna, cuya base se encuentra expuesta e incluso desprende partículas”. Asimismo, advierte que la “falta de coordinación entre organismos competentes para implementar lineamientos que regulen la actividad de vehículos tubulares dentro del Área de Conservación Regional Laguna de Huacachina”, pone en riesgo la integridad y seguridad de los visitantes

En un recorrido realizado por el área, se pudo comprobar la presencia de más de 150 vehículos tubulares estacionados en el Área de Conservación, a la espera de pasajeros, cuyo pago por paseo en medio de las dunas del desierto iqueño, cobran entre 10 y 30 dólares, que en moneda nacional, fluctúan entre los 30 y 90 soles. Jaladores de este servicio informal, manifestaron que se cobra de acuerdo a las condiciones y la “cara del pasajero”, pero que no baja de los 30 soles.

El informe de Contraloría señala que “los fondos recaudados por el ingreso al área de conservación no habrían sido depositados dentro del plazo establecido en la normativa. Asimismo, no se estarían destinando mensualmente para fines de mantenimiento, hecho que pone en riesgo la seguridad e integridad del dinero recibido y la conservación y sostenibilidad del ACRLH”. Este hecho estaría generando que se propicie “malas prácticas” que lindan con la corrupción.