La tradición de las velaciones en Tumbes

14915252_10154681865298234_610927604081291151_nTumbes. El Día de Todos los Santos”, las afueras de los cementerios se vienen inundando, poco a poco, de las tradicionales vendedoras de flores, de los limpiadores de nichos, de las personas que lloran aún a sus seres queridos que se despidieron de esta vida, aunque otros los bailan, demostrando de alguna manera el inicio de las velaciones.

EL RECUERDO. Caminando entre los pabellones de los cementerios, veo el reflejo del incesante y cansado ajetreo que representa velar a un ser querido, pues los preparativos no son de una noche anterior, sino de varios días antes, para que el primer día de las velaciones se pueda dar un saludo apropiado al que ya no está en esta vida.

Uno de los cementerios más visitados es  “EL Carmen”, en donde miles de personas llegan a dejar un ramo de flores o encender una vela. El campo santo “San Pedro” en el distrito de Corrales,  el pase  vehicular por la Vía de Evitamiento está cerrada hasta  mañana.

ABANDONADO. Uno de los campo santos olvidados por nuestras autoridades es el nuevo campo santo ubicado con dirección al distrito de San Juan de la Virgen, en donde por lo menos un promedio de 30 tumbas reposan en dicho cementerio, que no cuenta con un panteonero, menos con un cerco perimétrico.

En el Caserío de Higuerón en San Jacinto, el fenómeno Niño de 1983 arrasó con parte del cementerio, pero  todavía existen algunas tumbas que por estas fechas son visitadas.

Como dice la tradición, en algunas ciudades se festeja bailando y tomando cerveza, en completa algarabía para no caer en el triste recuerdo de la pérdida.

TRADICIONES. La tradición manda que las velaciones se realicen toda la noche. Incluso, si era una joven la que moría, los familiares repartían entre los que vivían cerca a la casa, las populares roscas de muerto. Si un niño era quien había perdido la vida, se regalaban los “angelitos”, dulces que deleitaban a todo aquel que las probaba, y así se era llamado a unirse para recordar al pequeño que se despidió de esta vida.

Y hasta existe la creencia de que no se puede velar un muerto si no ha pasado aún el primer año de su fallecimiento…

Los familiares sólo coronan los nichos y se retiran, conversando bajo, entristecidos por la pérdida.

CON EL TIEMPO. No obstante, muchas de estas tradiciones se han extinguido con el tiempo, siendo mutadas y modificadas para dar “comodidad” a los que llegan a velar.

Las velas, que se convirtió en un negocio redondo para algunos en otros tiempos, fueron ahora “suplantadas” por focos eléctricos o recargables, dando a los cementerios una apariencia de una nueva ciudad emergiendo entre sollozos y cantos; pocas son las personas que pernoctan en las tumbas toda la noche para velar; las carpas que se armaban para guarecerse del frío, fueron reemplazadas por las estructuras de material noble, en las que se cobijan más familiares del dueño de la tumba.

Sin embargo, todos los años 2 de noviembre en el distrito de Corrales y San Jacinto en el caserío de Vaquería se realizan bailes sociales.

En este interminable negocio en el que se está convirtiendo cada año “la fiesta de todos los santos”, han nacido nuevas formas de saludar y despedir al que ya no está entre nosotros.

Cortita

En el distrito de Corrales, una de la tumba más visitada es “La Gitanita” quienes cree que realiza milagros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.